Botafumeiro, Santiago de Compostela

Cuando visitas Santiago no solo visitas una catedral o peregrinas hacia unos restos. La Catedral de Santiago cuenta con innumerables símbolos que son de gran interés. En primer lugar y como punto clave, el sepulcro de Santiago el Mayor. No obstante, en la totalidad del edificio pueden admirarse otros elementos como el Pórtico de la Gloria o el Botafumeiro, sin ir más lejos. ¿Conoces su historia?

¿Qué es un botafumeiro?

Puede que el nombre ya haya alcanzado la suficiente relevancia como para que no sea necesario explicar qué es. Sin embargo, por si todavía no lo sabes, desde ahora no lo olvidarás.

Botafumeiro es una palabra gallega formada con el verbo botar (echar) y fume (humo). Su traducción literal al castellano sería echador de humo. Mide unos 1,50 metros de altura y pesa algo más de 60 kilogramos. Cuelga de la catedral por medio de una cuerda que lo une al crucero de la misma. Esta mide aproximadamente 65 metros y es de un diámetro considerable para poder aguantar el peso del botafumeiro.

Para verlo funcionar es necesario llenarlo con casi medio kilo de incienso y carbón. Una vez cerrado, se eleva hasta el techo de la nave por medio de la cuerda y se desplaza a lo largo de la misma. Para esta tarea son necesarios ocho personas, pues el peso es considerable y es necesario que coja velocidad por la nave de la catedral. Estas personas reciben el nombre de tiraboleiros.

Botafumeiro, Santiago de Compostela

Origen del Botafumeiro

El uso de incensarios en las iglesias no es nada nuevo ni que se haya inventado en Santiago. Sin embargo, la magnitud de este y su fin lo convierten en un símbolo único.

De acuerdo con la historia, la tradición y las escrituras se fecha en el siglo XI el comienzo del uso de este artilugio en la Catedral. Además de su fin litúrgico a modo de ofrenda, este se ha convertido en un icono por su tamaño y magnitud. Pero la diferencia entre este botafumeiro y un incensario común se debe a la peregrinación.

La peregrinación masiva de feligreses a los restos del Apóstol desde distintos puntos – hecho que ha derivado en los diferentes caminos de Santiago – finalizaba con la entrada en la Catedral. Además, anteriormente, era posible hacer noche en el interior de la misma, concretamente en el piso superior. Ambos factores derivaban en un olor a sudor y falta de aseo en el interior de la Catedral que era muy poco representativo de lo que en el interior albergaba. Por este motivo se creó este enrome botafumeiro que se desplazaba para perfumar a la Catedral y eliminar el mal olor.

Historia del Botafumeiro

A lo largo de las épocas desde su creación en el siglo XI tanto el propio botafumeiro como el sistema por el que funcionaba ha sufrido cambios. Al principio el sistema era de poleas y tiempo más tarde fue de rodaduras, aunque el actual se instaló en 1604.

Ya en 1554 y gracias a una donación del Rey de Francia el botafumeiro se reemplazó y se realizó un nuevo en plata, pero este fue robado por las tropas napoleónicas en 1809. Finalmente, el botafumeiro actual se realizó en 1851.

Botafumeiro en el interior de la Catedral de Santiago

¿Cuándo puede verse?

Durante muchos años este artilugio podía verse en acción todos los domingos al mediodía, en la misa principal de la catedral. Sin embargo, debido al desgaste, se decidió restringir su uso.

Actualmente el botafumeiro puede verse en fechas destacadas, concretamente 12 a lo largo del año. No obstante, en Año Compostelano o Jacobeo, puede verse todos los domingos al mediodía. Las fechas de un año normal son las fechas litúrgicas más señaladas: Navidad (25 de diciembre), la Inmaculada Concepción (8 de diciembre), Todos los Santos (1 de noviembre), la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto), el Domingo de Resurrección, el día de la Epifanía del Señor (6 de enero) y, como era lógico, el día del Santiago Apóstol (25 de julio).

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