Camino de Santiago

El Camino de Santiago puede ser un viaje inolvidable, pero también puede ser tedioso. Para que no se convierta en un sufrimiento y disfrutarlo al máximo aquí te dejamos algunos consejos o tips que debes recordar durante tus largas caminatas para superar el Camino de Santiago y disfrutar del viaje.

1- Juega con tus calcetines

Los calcetines van a ser clave en lo que a ampollas se refiere. El primer método para evitar que salgan ampollas es ponerse los calcetines al revés, con las costuras para fuera. Te evitará mucho sufrimiento.

Si tienes la piel más sensible, hay un método para el que necesitarás dos calcetines y todo es un poco más técnico. Puedes ponerte unos calcetines finitos (que por lo general son más suaves y con costuras más finas) y encima de esos unos calcetines de senderismo, más gorditos que acolchonan con las zapatillas.

2- No te llenes en la comida

Cuando aún quedan 10 km para llegar al albergue, atiborrarse en la comida no es la mejor idea. Los menús del peregrino parecen una gran oferta, ¡y lo son! Comprendemos perfectamente que las raciones gallegas son apetecible, pero también son bastante abundantes. Y, a veces, es mejor pedir a la carta que pedir el menú del peregrino y comer en exceso.

Peregrino en bici en el Camino de Santiago

3- Ajusta bien tu mochila

Para muchas personas, el Camino es su primera experiencia de senderismo de larga distancia. Tan importante como tener el equipo correcto, es saber utilizarlo bien. Para ajustar bien la mochila a la espalda lo mejor es empezar teniendo las correas sueltas. Te recomendamos que sigas este procedimiento para recolocar tu mochila:

Primero ajusta el cinturón de la cadera (si viene con almohadillas mejor que mejor). Este ajuste es muy importante porque soporta la mayor parte del peso. Después tira de las correas del hombro, que mantienen el peso de la mochila hacia adelante y pegado a la espalda. Los elevadores de carga Estos se establecen idealmente a 45 grados, que te aliviará un poco la presión del peso en los hombros. Y por último, ajusta la correa del esternón, que lleva las correas de los hombros hacia adentro para aliviar el tirón.

¡Ah! y cuidado con llevar demasiado peso, planea bien qué vas a meter en tu mochila, no vaya a se que la llenes de cosas que luego solo supongan peso innecesario.

4- Documenta toda la experiencia

Escribe un diario del Camino, aunque no suelas hacerlo, porque te descubrirás a ti mismo dentro de unos años queriendo leerlo. Puedes incluso hacerlo mediante notas de voz en el teléfono aunque escribir te ayuda a despejar la mente al final de cada etapa y reflexionar sobre el día. También es muy recomendable que a pesar del cansancio te acuerdes de hacer vídeo y fotos, porque luego te alegrarás de tenerlos.

Peregrinos haciendose una foto en el Camino de Santiago

5- Lleva solo 1 botella de agua

Si piensas que vas a necesitar más agua que una botella no te preocupes, ya la irás rellenando por el camino. Hay muchas fuentes y en casi todos los restaurantes te van a dejar rellenarla. No cometas el error de empezar con mucho peso por llevar dos botellas o una botella muy grande. Con menos peso podrás disfrutar más del Camino de Santiago y sus paisajes.

6- Para y procesa la experiencia

Todo el que decide hacer el Camino de Santiago busca algo. Tranquilidad. Un reto. Comunidad. Un escape. Desconexión… Pero la mayoría de las veces en mitad del Camino solo puedes pensar en llegar y hace que te pierdas la experiencia. Cuando emprendes el Camino, lo haces con la intención de terminar. Por supuesto, pero te advierto, puede que te dejes atrapar tanto por llegar a Santiago que te olvides de vivir el momento. Ojalá pudiésemos decir que vas a llegar a Santiago de Compostela, mirar hacia la catedral y encontrar exactamente lo que estás buscando, pero no es así, porque ya sabéis como dice la frase «Caminante no hay camino, se hace camino al andar». Ahí es donde ocurren las mejores cosas, en el Camino.

Peregrinos en el Camino de Santiago

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